El por qué de este blog

Por qué este blog? porque nosotras, las mujeres que no nos embanderamos, también queremos hacer escuchar nuestra voz, más pausada, en un tono más armonioso -o al menos es lo que pretendemos- porque tenemos mucha experiencia transitada y mucho para decir en este campo de controversias en que se ha convertido la "lucha de géneros". E invitamos a aquellas compañeras que se sientan identificadas con nuestra postura a colaborar en nuestro blog con sus comentarios.

jueves, 31 de agosto de 2017

Si Evita viviera.....

De esto precisamente quiero hablar: de los límites en la información cuando de niños se trata



  Justo en el post anterior  hablaba de mi infancia, y dije que había tenido una buena infancia, lo cual es cierto, pero me olvidé de los miedos....que me hicieron sentir, seguramente sin ellos saberlo, algunos maestros y directores.

Yo, que ya atravieso una larga tercera edad, comencé la escuela primaria durante el primer gobierno peronista. Durante ese período aprendíamos a leer y escribir con libros muy parecidos a los que muestran estas figuras. Aprendíamos a leer y al mismo tiempo absorvíamos  la propaganda política que nos imponía el estado nacional.
 Mi papá era un férreo militante radical, por lo tanto, yo no desconocía los epítetos que merecía en nuestra casa el presidente y su señora esposa, y esa contradicción "ideológica" que se producía entre mi casa y la escuela me hacía temblar.  Yo tenía un miedo terrible de que alguien, el padre de alguno de mis compañeros que vivían en nuestra cuadra, hubiera escuchado las diatribas de mi viejo y le dijera "a la maestra" que nosotros "no éramos peronistas". Esto traería, según mi infantil percepción,  la consecuencia de que toda la familia fuera a parar a la cárcel. En algún momento mi hermana y yo encontramos la forma de eludir las supuestas detenciones: escondernos debajo de la mesa (mesa sólida de antes, con mantel largo) cada vez que mi padre revisaba nuestros cuadernos o miraba el libro de lectura. Pero ¿qué sería de nosotros si se llevaban en cana a mis padres? a los dos, porque mi mamá lo acompañaba en su protesta y también mi tía, que para conservar su trabajo en la Municipalidad  de Buenos Aires se había visto obligada a afiliarse al partido peronista y a comprar  "La razón de mi vida", libro que supuestamente había escrito Eva Perón.  Para nosotros no había salvación posible.

Ni en el cielo ni en la tierra. Porque a los ocho años, cuando comencé a prepararme para mi primera comunión y descubrí que mis padres no iban a misa los domingos (tampoco nosotras) y no respetaban las "fiestas de guardar", supe que estaban condenados al infierno. Con mi hermana lo arreglamos fácilmente; el día de la primera confesión confesamos  nuestras inasistencias, rezamos diez ave marías, fuimos perdonadas, y por un período no demasiado largo cumplimos con el rito dominguero. Pero nuestros padres, que se negaron a nuestros reclamos, no tenían salvación.

¿Qué quiero decir con esto? Que no todo el mundo piensa igual y que un maestro no puede inculcarle a sus alumnos menores de edad ninguna ideología, porque en la mente del niño se crea una contradicción y en su imaginación una distorsión de la realidad, que no es igual para todos. En la mía, ya fuera por antiperonistas o por flojedad religiosa, mis padres eran diferentes a los otros y merecían la cárcel en la tierra y el infierno en la otra vida, y eso me hizo sufrir muchísimo, si ellos eran diferentes, yo también era diferente, por lo tanto estaba en la mira de todos mis vecinos, compañeros y maestros.

Años después, descubrí que no todos mis vecinos eran peronistas  y que ninguno iba a misa los domingos. Pero ya no me importaba, porque yo tampoco era peronista y había cambiado de religión a una menos exigente. Seguramente muchos de mis maestros tampoco eran peronistas y putearían por lo bajo cuando les llegaban los consabidos cuadernillos. Como hoy, cuando llegan los cuadernillos de Cetera para que los maestros le expliquen a los alumnos la desaparición de Santiago Maldonado.

¿Qué puede explicarle un maestro a un niño de Educación Inicial, o de tercero, o de quinto sobre un conflicto del que no se terminan de conocer las causas, el origen y el desenlace, o aunque se conocieran?  ¿Le puede un maestro explicar a un niño qué es la política, qué son los políticos y cuáles son sus estrategias eleccionarias, para "contextualizar" el caso Maldonado? ¿Como le explica un maestro a un niño que el dolor por una desaparición o una muerte puede ser  desvirtuado por la propaganda política? ¿No es mejor hacerles conocer los Derechos  de los Niños, que además no se cumplen en su mayoría, y dejar que sus padres decidan qué cosas y cuáles no, debe conocer el niño en relación a los sucesos nacionales?. Cómo dice Urtizberea, "dejemos que los niños sean niños" y si algún padre quiere que su hijo sepa qué pasó con Maldonado que se lo explique él y que incluso lo lleve a una manifestación. Pero hay ciertas responsabilidades que no competen a la escuela y eso nos debe quedar claro a todos. Aún a los militantes de los Derechos Humanos, muchos de los cuales no parecen haberlos leído nunca.

Algunos de los principios de la Declaración de Derechos del Niño dicen:

"El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia".

"El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres".

"El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes"

"El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados".

"El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho".

"El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad"  (Y eso no se logra imponiendo las ideas de un gremio partidario)

Cuánto más importante es hacer jornadas sobre "Discriminación", los casos de discriminación entre niños aumentan cada vez más en las escuelas;  sobre su derecho a expresar sus opiniones y ser escuchados; sobre la importancia de la solidaridad, ejemplificada en las pequeñas acciones cotidianas. Qué se yo, hay tantas cosas para contarles a los niños que ellos pueden comprender, y que no se las explican.....






domingo, 20 de agosto de 2017

El niño que hay dentro tuyo...no existe

Por suerte se está terminando este fastidioso "Día del niño". A mi los días de......realmente me fastidian, pero este en especial, porque, como ya lo escribí en el facebook, ponen en evidencia, más que otros días, o tal vez, al igual que el día de Reyes, que la infancia no es igual para todos. Los niños son niños y hay cosas que no entienden, aunque se la expliquen, no entienden su propia pobreza, su exclusión del "mercado del juguete". Y no tienen por qué entenderlo, porque eso no debería existir.

No debería existir los comedores barriales y las colas de niños que ese día reciben un juguete de segunda mano, a veces hasta roto o incompleto,  o el cachivache de plástico que parece más un artículo de cotillón. 

El "Día del Niño", invento de los comerciantes para vender más y de paso juntar capital para abastecer su negocio cara a la Navidad y  Reyes, es para mí una afrenta, es una obscenidad que además  fomenta el consumo de cosas inútiles, que ningún niño necesita. Y aunque mi hija diga que esa industria, la del juguete, también da trabajo, yo el día del niño no me lo banco.

Walter Benjamin dice que los juegos infantiles están llenos de comportamientos miméticos; el niño no solo juega a ser maestro, o conductor de tren, sino también juega a ser el propio ferrocarril o un molino de viento. Al niño le entusiasman más los objetos que usan los grandes, que los juguetes, las niñas prefieren los cucharones y las cacerolas de verdad, o una par de zapatos de tacones de su madre. Los niños sueñan golosamente con jugar con las herramientas de su  padre. O al revés, ya no hay estereotipos. Todo eso ya lo sabemos. Lo vemos todos los días. Los niños también lo saben, pero ese día, hoy, hay que consumir, el juguete made in China, a un precio 100 veces más caro que en origen y en 18 cuotas, que te ordena la publicidad. Y lo compramos, yo también lo he hecho. 
Lo compramos si lo podemos comprar....

En homenaje a los niños quiero publicar un hermoso poema de Mex Urtizberea.
Dedicado al niño que atraviesa la infancia, solo a ese, porque hoy día ha recibido más felicitaciones mi "niño interior" que mi nieta Cármen. Amigos, yo no tengo un niño interior, y aunque quisiera cambiar muchas cosas en mi vida, sobre todo la edad, estoy muy contenta con mi adultez; y no porque mi infancia haya sido triste, que no lo fue, sino simplemente porque no me interesa revivirla, solo recordarla, sin nostalgia, de vez en cuando...


Y aquí el poema:

Que sean niños los niños.
Que sean niños, 
y no clientes de las compañías de celulares, 
o vendedores de rosas en los bares, 
o estrellas descartables de la televisión.

Niños, 
no limpiavidrios en los semáforos, 
o botín de padres enfrentados 
o repartidores de estampitas en los subtes.

Que no sean niños soldados, los niños. 
Que sean niños los niños, simplemente.
Que no sean foto de un portal pornográfico. 
Que no sean los habitantes de un reformatorio.
Que no sean costureros en talleres ilegales
de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.
Que no sean los que pagan las culpas. 
Los que reciben los golpes.
 Los bombardeados por publicidad.

 Que sean niños los niños. 
Todo lo aniñados que quieran. 
Todo lo infantiles que quieran. 
Todo lo ingenuos que quieran. 
Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, 
los acosados por las preocupaciones, 
los tapados de actividades.
Que sean niños los niños
 y se los deje preguntar sin levantar la mano, 
formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera
no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños
 y no los incentivados con desmesura
a consumir todo lo que saca el mercado.

Que sean niños, 
y no los que aspiran pegamento en una esquina
o fuman paco en la otra, 
tan de nadie, tan desprotegidos.

Niños, 
no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno
o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños.
Y que los niños sean lo intocable,
que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; 
que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes,
 los dirigentes de todos los partidos, 
los periodistas de todos los medios, 
los vecinos de todas las cuadras, 
los asistentes sociales de todas las municipalidades,
 los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.
Que sean niños,
 no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".
Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.
Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.
Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.
Y que los niños sean lo importante,
que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo;
que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, 
que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día.
 Que lo sean todos los días del año. 
Que sean felices los niños, por ser niños. 
Inocentes de todo lo heredado.