Yo había prometido una segunda entrega de Bachofen, a fin de poder descular por qué y cómo se había terminado el matriarcado. Pero este buen hombre ha escrito más de 500 páginas y todavía no llego al final. No es que no pueda adelantarme como suelo hacer con las novelas. Sí, cuando me atrapa la escritura de una novela, su forma, pero estoy ansiosa por llegar al final, lo leo y así después puedo dedicarme a saborear el contenido. Con Bachofen me pasa lo mismo, pero como es un trabajo científico, si anticipo el final seguro que en el medio me pierdo de algo importante que puede modificar mis conclusiones. Por lo tanto, postergo mi entrega sobre el matriarcado y solo quiero hacer una rectificación: Bachofen no era antropólogo, por lo menos no lo era en un principio, era jurista, pero le gustaba husmear en fuentes antiguas del Derecho. También le gustaba visitar antiguos monumentos funerarios y es a través de esa mezcla de intereses que llega a la arqueología; porque era así como se conocía esta ciencia en su época; la denominación de antropología va a surgir muchos años después y va a separar la disciplina en dos especialidades diferentes, la que busca el pasado en huesos y artefactos y la que participa observando y analizando la cultura viva.
Pasando a otro tema, hoy fui al dentista, o al odontólogo si prefieren, y conversando sobre culturas diferentes, la nuestra y la alemana por ejemplo, me comentó que Berlin era una ciudad sucia y descuidada, casi como Mar del Plata. Me cuesta creerlo, en parte porque en Berlin nació Benjamin, lo cual no tendría mucho que ver ya que en Mar del Plata nació Piazzolla y, así y todo, es una ciudad sucia y descuidada, cada vez más descuidada. Por otra parte, nunca estuve en Berlín, pero sí en Dublín, y una de las cosas que me gustaron de la ciudad irlandesa fueron los camioncitos que se ocupan constantemente de la limpieza de las calles. Si en Dublin las calles están limpias y regadas, por qué en Berlín no?? Pero continuando con la conversación del dentista, él me decía que lo que tiene de particular Berlín es que está en Alemania y si en Alemania hay algo que funciona es la justicia, y porque la justicia funciona bien, también la economía funciona bien. Es lógico, por carácter transitivo, como en las matemáticas, si la justicia funciona bien el resto anda sobre ruedas. "Nadie saca los pies el plato" decía el dentista, todos pagan sus impuestos, los que roban van presos y los corruptos son investigados y castigados. Cómo aquí!!!!
No, como aquí no. Aquí la corrupción pasó de ser un delito a ser una estrategia política. Por ejemplo, cara a las elecciones, un ciudadano prontuariado puede ser candidato a un cargo público si al oponente le conviene su presentación. Más ejemplos, en este país la AFIP exige a un ciudadano común la justificación de los fondos con los que adquirió un Fiat modelo 70, pero hace la vista gorda al ostentoso e inexplicable enriquecimiento de políticos y gremialistas. En estos últimos años a la SIGEN (Sindicatura general de la Nación) se le pasaron por alto los gastos excesivos o innecesarios que efectúan los organismos públicos, como las nuevas credenciales de PAMI que deben de haber costado una fortuna y no sirven para nada. Supuestamente se emitieron tarjetas para que los profesionales tengan acceso directo a los datos del usuario, pero no existe la infraestructura que facilite dicho acceso, es decir, no hay donde meter la tarjetita ¿Quién fue el inútil que inventó esto o quién se enriqueció con su emisión? Otro tema importante, y muy importante, es la Justicia; esa institución que en Alemania funciona tan bien, en nuestro país se ha convertido en un vergonzoso nido de coimeros. Yo creo que ha llegado la hora de quitarle la venda, a esa señora, para que vea como ha sido traicionada por sus servidores. Es decir, muchos de los que están afuera tendrían que estar adentro y, tal vez, viceversa.
Y nosotras, las mujeres ¿nos vamos a limitar a una burda guerra de pañuelos cuando aquí, en este país, hay tanto para reclamar? Creo que debemos aspirar a ocupar espacios más amplios de demanda y si queremos leyes justas, que contemplen a todos los sectores sociales, se debe previamente sanear el ámbito de aquellos que están ocupados en hacer que las leyes se cumplan. Es decir, las leyes que ya están en vigencia son justas, los que no son justos son los que representan al Poder Judicial. Estos señores no quieren el bien común, solo quieren acrecentar sus bolsillos y sus prerrogativas, que ya es una moda por estos lares y una moda bien vista, ya que nadie se escandaliza. Todo cambia, todo se transforma, hasta la moral de los argentinos. De los que ocupan los cargos de poder y de los que los llevan a ocupar esos cargos, o sea nosotros.
En general, las demandas de las manifestaciones y movilizaciones sociales están dirigidas al Ejecutivo. ¿Qué tal una movilización para poner en evidencia a los inamovibles jueces y fiscales que avergüenzan el ejercicio del Derecho? Ellos creen estar actuando en las sombras, ya no, todo ejercicio de la cosa pública está en el escenario, como un espectáculo más de esta forma de vida que ha perdido toda intimidad. Entonces, si queremos que la economía funcione, hagamos que funcione la justicia. Y si funciona la justicia la Constitución se cumple ¿Alguien recuerda el Preámbulo, que los de mi generación se sabían de memoria y que las nuevas generaciones, es decir, la posteridad aludida por la Carta Fundamental ignora? Solamente conque funcionen las intenciones del Preámbulo este país daría un giro de 90 grados, entonces, a instruirse, o por lo menos a googlearlo!!!
Biblioteca Mayor de la Universidad de Córdoba (Argentina)

No hay comentarios:
Publicar un comentario